¿Sabes cómo afecta el estrés al funcionamiento de nuestro organismo? ¿Sabes hasta dónde puede llegar a repercutir y qué problemas puede llegar a generar en tu cuerpo?  Hoy trataremos de resolver estas cuestiones y ver cómo puede ayudarnos la quiropráctica a mejorar nuestra calidad de vida.

¿Qué es el estrés y qué relación tiene con nuestro sistema nervioso?

Lo que nosotros llamamos ESTRÉS y lo percibimos como una sensación de no poder llegar a todo, estar acelerado, agitado, con preocupaciones, etc. tiene un grandísimo impacto para nuestro organismo, donde pueden llegarse a detener o irregularizar funciones importantes e indispensables de nuestro cuerpo. 

Para entender un poco cómo puede afectarnos esto y por qué es tan importante saberlo controlar y no dejarlo pasar, vamos a ir con una explicación cortita y sencilla: 

Nuestro sistema nervioso, es el sistema que encaja todas las emociones y se encarga de controlar todas y cada una de las funciones que ocurren dentro de nosotros. Este maravilloso sistema, se divide esencialmente en dos partes, la primera, la que controlamos o voluntaria, aquella que empleamos para movernos, hablar, pensar, etc. y en segundo lugar tenemos el sistema nervioso involuntario, el encargado de funciones como respirar, digerir, el latir del corazón, etc. funciones que no podemos controlar en absoluto. 

Para entender el estrés vamos a centrarnos en el segundo, el subconsciente, el SISTEMA NERVIOSO INVOLUNTARIO. Este a su vez, se divide en dos subsistemas antagonistas; el simpático y el parasimpático. Pero para comprenderlos mejor, vamos a llamar a dichos subsistemas el ángel y el demonio (¡aunque los dos son necesarios y ninguno malo!). denominaremos ángel al sistema parasimpático, ya que es el que se activa cuando estamos relajados, se encarga de la digestión y de la reparación de tejidos. En cambio, el simpático, será nuestro pequeño demonio, ya que es quien se activa en momentos de ESTRÉS y peligro, y deriva la sangre a las extremidades para activar nuestro instinto de supervivencia, inhibiendo a otras funciones para guardar toda la energía para hacer frente al peligro. 

Cuando nos encontramos en momentos de estrés, una hormona muy importante de nuestro cuerpo, EL CORTISOL, se dispara, siendo esta la señal para que nuestro pequeño demonio se ponga en marcha. En casos puntuales, es necesaria esta activación, ya que nos mantiene alerta, con más energía, concentrados y listos para actuar. Lo cual es necesario en ciertos momentos de nuestra vida. 

¿Qué ocurre cuando este pequeño demonio se mantiene activo durante un periodo prolongado? 

Si el simpático se antepone al parasimpático durante mucho tiempo, funciones básicas y esenciales de nuestro cuerpo se detienen, ya que el cuerpo centra la energía en funciones de “supervivencia”. Empezamos a tener problemas de digestión, ciertos alimentos nos sientan mal, el pelo puede caerse, ya que los tejidos no se regeneran, comienzan los problemas de piel, acné, piel atópica, psoriasis, etc. las articulaciones no se mueven igual, se generan SUBLUXACIONES, en la columna vertebral, etc. 

Es importante aprender a gestionar situaciones de estrés que pueden derivar en síntomas que alteran nuestra calidad de vida. Tener ciertos hábitos saludables como nuestro as en la manga es inevitable, para poder tener el control de ese estrés y como para evitar la excesiva subida de cortisol en la sangre.

6 Consejos para controlar el estrés:

¡Aquí van unos consejos que pueden venirte de fábula! 

Recuerda que la vida es demasiado bonita y corta para tener que vivir estresados. Vivimos acelerados, corriendo de un lado al otro, sin observar lo que pasa a nuestro alrededor. Tomate un momento, para, tomar constancia de tu cuerpo, de tu mente, de tu vida. Disfrútala, con sus buenos y no tan buenos momentos, aprende a gestionar y a sacar lo mejor de todas tus emociones. 

¿Cómo puede ayudarte la quiropráctica a regular el sistema nervioso?

Nosotros mediante la quiropráctica podemos ayudarte a regular el sistema nervioso, para que su adaptación al estrés sea mayor y los daños que pueda causar a tu organismo sean mínimos. ¡Pero tú eres quien debe de coger las riendas de tu vida! ¡No esperes más! ¡Pequeñas acciones diarias pueden ayudarte a tener mayor calidad de vida en un futuro!

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